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§ Asimilación de patrones
de comportamiento social en la conversación.

Hacer que los niños
conversen de acuerdo con las normas sociales de la comunicación.

Los niños en sus conversaciones iniciales tienden
a manifestarse verbalmente cuando les parece, sin tomar en cuenta
si el otro está hablando, o no le prestan la atención debida, entre
otros comportamientos. Esta actividad pretende enseñarles a seguir
las reglas de la conversación, como es el pedir permiso
para hablar, esperar su turno, no interrumpir, dar las gracias por
la explicación, etc., así como mantenerse dentro de la conversación
que se habla.
Para lograr esto el educador puede utilizar
diversas metodologías. Una puede ser, por ejemplo, hacer un círculo
con sus alumnos alrededor y traer un tema a discusión, que puede ser
Como ser gentil en una conversación, situando preguntas
tales como ¿Qué significa ser gentil?, ¿ Cómo uno
sabe cuando alguien es gentil?, ¿Qué hace la gente gentil en
una conversación?, ¿Qué dicen? y por el estilo.
Luego de escuchar los criterios, el grupo ha de definir que cosa es
ser gentil en una conversación, cuales son las características de
una conversación gentil (se pide permiso para hablar, se espera el
turno, no se le grita a los demás, etc.). Estas conclusiones pueden
grabarse y posteriormente tener sesiones de escucha para reforzar
lo aprendido.
El juego del micrófono puede servir a estos
propósitos. Dentro de una situación del juego a los artistas
el educador explica que cada niño ha de tomar su turno para hablar
por el micrófono, y que mientras el que tiene el micrófono está hablando
nadie más puede hacerlo. Se pueden describir, explicar o discutir
cosas referentes a objetos y personas, relatar un cuento breve, decir
una poesía, etc.,
Los juegos de roles tradicionales, la tienda
de ropa, el hospital, la escuela, entre otros se prestan fácilmente
a organizar conversaciones en las que se practiquen estas reglas de
cortesía, esperar turno, no atropellar ni interrumpir, no gritar,
y todos aquellos comportamientos que tipifican una conversación educada
y gentil.

§ Audición
y comprensión de obras literarias por su función.

Iniciar en los niños el conocimiento de las
diferentes manifestaciones literarias.

En los años de vida anteriores se le ha enseñado
a los niños a recitar, a narrar, a reproducir, a relatar, utilizando
las diversas formas literarias de manera indistinta y sin requerir
un análisis de que cosa es lo que se expresa.
Esta actividad pretende que los niños se inicien
en el conocimiento de las distintas formas literarias, y comprender
porqué son diferentes. Así, han de saber lo que es una fábula, un
cuento, con y sin moraleja, un verso, una estrofa, una poesía, un
relato o una dramatización, lo cual incrementa su caudal léxico-semántico
a la vez que su conocimiento artístico.
El educador ha de seguir los mismos procedimientos
que conoce para realizar estas actividades, pero ahora explica a los
niños que es lo que van a escuchar, porqué se le llama así, que lo
diferencia de los demás, etc. Así, por ejemplo, al contar una fábula
ha de explicar porqué se le llama así, cual es su esencia, que la
diferencia de otro tipo de cuento, etc., si hace un cuento
que tiene una moraleja, hacerles conocer que es una moraleja, porqué
hay cuentos que la tienen y otros no, entre otras cosas.
En cuanto a las poesías se hace imprescindible
hacerles conocer lo que es un verso, que los versos se expresan en
estrofas, y que el conjunto de estrofas es una poesía, que diferencia
a esta de un cuento, entre otras cosas.
Se puede solicitar a los niños que inventen
una fábula, que hagan un cuento con moraleja, que digan una estrofa
de una poesía, para reforzar los conocimientos que han recibido de
forma verbal.

§ Creación
de adivinanzas.

Desarrollar en los niños la habilidad de crear
un acertijo a partir de su propio proceso mental

Las adivinanzas
son algo que gusta mucho a los niños, pues ponen a prueba sus conocimientos
y posibilidades de solucionar un problema que se les presenta de forma
verbal sobre la base de determinados indicios.
La adivinanza implica un proceso mental complejo,
en el cual se ha de discernir una respuesta de elementos que no son
claramente relacionados, lo cual obliga a un análisis intelectual
para alcanzar la solución correcta, de ahí su importancia apara el
desarrollo intelectual.
No obstante, hasta
el momento niño se han concretado a aprender distintas adivinanzas,
las cuales se repiten una y otra vez. Ahora se pretende que ellos
mismos sean capaces de elaborarlas, a partir de su propia experiencia
y conocimientos.
Para esta actividad el educador ha de recordar
algunas adivinanzas sencillas, tales como Alto, alto como un
pino... o Entre más lejos, más cerca..., y otras
que se refieren a objetos o cosas Oro parece, plata no es...
para ubicar a los niños en situación, ha de intercambiar sobre si
les gustan las adivinanzas, si les resultan fáciles o difíciles, etc.
Una vez hecho esto toma un objeto cualquiera,
por ejemplo, una sandía real y solicita a alguno de ellos si pueden
hacer una adivinanza sobre la sandía. En un principio ellos tienden
a describir la fruta: Es verde, es grande, es ovalada, por dentro
es roja, etc. Se les hace ver que con decir estos rasgos no
basta, que eso es una descripción, algo que ellos saben hacer desde
el pasado año, y que ahora hay que añadir algo que no se sepa para
obligar a adivinar.
Es probable que tenga que dar algún modelo
en las primeras ejercitaciones, y tomando de material a la sandía
puede decir Verde por fuera, roja por dentro, es grande y ovalada,
y si me la como completa, seguro que reviento. (Nota: esta es
una adivinanza que fue creada por un niño y que se toma como ejemplo
ahora).
Poco a poco los niños atrapan el
sentido de la adivinanza y empiezan a hacer sus primeras muy elementales,
pero en la medida en que se ejercitan las mismas van siendo cada vez
mejores.
Estas adivinanzas han de grabarse, diciendo
que los niños las crearon, y permitiendo que sean ellos mismos los
que las digan en la grabación. Con estas grabaciones pueden hacerse
sesiones de escuchar adivinanzas, en las que se mezclen
las tradicionales con estas nuevas que imaginan los niños.

§ Análisis
de la coherencia de su lenguaje y el de sus compañeros.

Lograr que los niños puedan emitir criterios
sobre como hablan y como hablan los demás.

El surgimiento del
sentido del idioma en este año de vida constituye la base lingüística
que posibilita a los niños el poder analizar su propio lenguaje y
la forma en que se expresan los demás.
Una metodología
sencilla para hacer el análisis del propio lenguaje consiste en hacer
grabaciones de lo que dice un niño, que haga un cuento corto, que
recite una poesía, y luego se le deja escuchar varias veces lo grabado.
Luego se le pregunta si cree que ha dicho bien las palabras, y de
que forma pudiera decirlas si se ha equivocado, si no se percata de
su error el educador dirá la frase o palabra mal dicha ahora de manera
correcta, pero sin decirle que ha cometido un error, sino que se fije
bien en lo que expresa, esto muchas veces hace que los niños se percaten
del fallo cometido y traten de enmendarlo.
En el recuento de las actividades diarias se
pueden hacer el análisis grupal de lo que dicen los niños, enmendando
los errores de manera indirecta, es decir, sin decir que se ha equivocado
sino como se podría decir de otra manera lo que el niño seleccionado
ha dicho (mal).
Al final del curso, y ya acostumbrados a hacer
estos análisis, se puede pasar a hacer el debate de manera directa,
es decir, plantearle al niño que ha dicho mal la frase o el sonido
y que trate por si mismo de enmendarlo, de igual manera se hará el
análisis frontal de los errores de los demás, pero planteando siempre
como se podría decir de manera correcta.
También se les puede sugerir que se fijen como
hablan las personas en su casa, en la calle, en el autobus, etc.,
y que si creen que algo está mal dicho que lo traigan a discusión
cuando se haga este tipo de actividad, para aprender como se dice
bien.

§ Ampliación
del vocabulario mediante producciones colectivas.

Desarrollar en los niños la habilidad de hacer
productos verbales colectivos

Las metodologías usualmente utilizadas en la
expresión oral tienen cabida en este tipo de actividad, solo que ahora
se realizan de forma colectiva, para obtener un producto final que
es obra de todos.
Para estos fines el educador podrá sugerir
a los niños que van a hacer un cuento en el que todos han de participar
y crear. Con el grupo de niños sentados a su alrededor les plantea
que irá diciendo partes del cuento y cada vez que se detenga uno de
ellos dirá algo que complete la frase. Por ejemplo, puede decir Había
una vez un leñador que quería invitar a sus amigos a comer a su casa.
Pensó que el menú podría ser....(señala a un alumno para que lo diga).
Pero como no tenía mucho dinero se le ocurrió ir a
(señala a
otro, que debe agregar su idea). Sin embargo al llegar allí se encontró
con... ( indica a otro mas, que también ha de añadir algo mas),
y así sucesivamente hasta completar la historia. Luego la repetirán
completa de conjunto, y pueden grabarla si lo desean para escucharlo
en otra ocasión.

§ Utilización
de narraciones para respuestas divergentes.

Hacer que los niños se planteen verbalmente
soluciones divergentes.

La narración de cuentos puede utilizarse de
manera diferente para lograr que los niños se planteen soluciones
diversas a situaciones que se presentan en la narración, lo que persigue
que se percaten de que una historia puede variar de acuerdo con las
nuevas condiciones que se vayan presentando y las expresen de forma
verbal.
Los relatos a utilizar serán creados y reestructurados
por el educador en la propia actividad, según vaya recibiendo las
opiniones de los niños. Así, por ejemplo, puede decirles Ayer
fui a la estación del metro para coger un tren e ir a ver a mi tía.
Pero cuando llegué el tren se había ido. ¿Qué creen ustedes que yo
hubiera podido hacer?...
Las respuestas pueden ser muy diversas Regresar
a la casa, Ir en automóvil, Esperar el próximo
tren y valorando la respuesta más numerosa, une la primera historia
a la segunda Ayer fui a la estación del metro para coger un
tren e ir a ver a mi tía. Pero cuando llegué el tren se había ido,
así que decidí ir en automóvil. Al salir vi que no había taxi alguno
¿qué podría hacer?, Esto determinará nuevas respuestas Seguir
caminando hasta la parada de autobus, Llamar por teléfono
a la tía para decirle que no puede ir, Volver al metro
a esperar otro tren. La respuesta más numerosa ahora obtenida
la une a su narración anterior y así sucesivamente hasta acabar el
cuento.
Al final debe haber una historia que se ha
ido bifurcando de acuerdo con las respuestas de los niños, que se
ha de repetir completa, y solicitar a ellos que la reproduzcan también,
tanto de manera individual como una repetición colectiva.
La importancia de esta actividad es incidir
sobre la flexibilidad del pensamiento y hacer ver a los niños que
una historia puede variar de acuerdo con las soluciones divergentes
que han expresado verbalmente.

§ Realización
de narraciones por grupos de palabras

Ejercitar en los niños la habilidad de crear
narraciones a partir de bloques de palabras

La metodología consiste en plantearle a los
niños que deben hacer un cuento imaginario sobre la base de las palabras
que se les vayan dando. Por ejemplo, les dice burro-trota-comida-árbol-detrás
y señalando a un niño le dice que empiece a construir una historia
con esas palabras. El niño podrá decir Había una vez un burro
que fue trotando a buscar su comida que estaba detrás de un árbol,
luego de repetir la frase lentamente el educador le dice: Agrégale
leñador-bosque-cansado-caminar-fuerte. A la frase inicial Había
una vez un burro...Por allí estaba un fuerte leñador que se había
cansado de caminar en el bosque. Ante la nueva adición le puede
plantear un nuevo grupo de palabras pensar-montar-burro-descansar-después,
para que se agregue después pensó montar al burro para descansar,
y así sucesivamente.:
Al final debe haber una historia que los niños
han de reproducir individualmente, en pequeños grupos, o a coro si
el educador lo cree necesario. La misma debe prever que las palabras
a añadir tengan una relación lógica con lo anterior, por lo que es
útil tener al alcance un guión de estas palabras.
En este tipo de actividad no se han de usar
láminas, porque lo que se pretende es que los niños hagan un proceso
mental verbal para darle continuidad a la narración.

§
Establecimiento de la función diferenciadora de los sonidos.

Hacer que los niños comprendan que el cambio
de un sonido significa el cambio del significado de la palabra

El análisis sonoro de la palabra tiene entre
sus logros que los niños realicen la diferenciación fónica que presupone
la separación de parte sonora de la misma de su significado, al hacer
una abstracción del contenido y actuar con su aspecto formal, es decir,
con su forma sonora y con los sonidos que la componen.
Para lograr esta acción, se enseña la posible
transformación de una palabra en otra, y la relación que existe entre
cualquier cambio de la forma sonora de las palabras y su variación
semántica a consecuencia de dicho cambio.
Para ello han de producirse primeramente cambios
en los sonidos vocálicos en una palabra de pocos sonidos y los niños
deben determinar la nueva palabra formada y el cambio que se ha producido
en su significado.
Así, el educador puede presentar la palabra
sol en un esquema sobre el franelógrafo y analizar los
sonidos que la componen, siguiendo los procedimientos anteriormente
utilizados. A continuación se les alerta de que se va a producir un
cambio en un sonido de esa palabra, para ver que sucede. Él ha de
insistir en que va a cambiar el sonido del medio de la palabra, insistiendo
en la pronunciación de ese sonido / o /. Luego él retira la ficha
que hasta ese momento es / o / y pone otra diciendo que es el sonido
/ a/. Les pregunta ¿Qué dice ahora?, a lo que ellos repiten
sal. De esta manera ellos se percatan que el simple cambio
de un sonido por otro varió el significado de la palabra.
En este mismo ejemplo él puede continuar con
el mismo modelo y decir / sal / pero ahora les dice que va a cambiar
el primer sonido, del / s / por el sonido / k / (los niños no conocen
las letras, solo el sonido, por lo que no hay diferencia entre la
k y la letra c).¿Cuál es la nueva palabra?: Cal,
y ellos descubren que puede haber varios cambios y siempre ha de surgir
una nueva palabra.
Una variante más compleja es situar dos esquemas
de la palabra en el franelógrafo, uno al lado del otro, por ejemplo
las palabras ajo y ojo. Primero el educador
analiza la primera palabra, a-j-o, y luego la segunda, o-j-o. Entonces
se pasa a analizar en que sonidos se parecen (el del medio y el final)
y en cual se diferencian, procurando enfatizar ambos sonidos / aaa
/ y / ooo/ para destacar que se distinguen por el primer sonido: son
dos palabras diferentes, designan objetos distintos, son cosas diversas.
Luego se puede hacer un juego para situarle
al sonido / j / otros sonidos delante y detrás y ver cuantas palabras
nuevas surgen, y gana el equipo que encuentre más palabras de este
tipo.
En suma, con esta actividad los niños han de
alcanzar la comprensión de que:
- Un sonido se
puede cambiar por otro, o cambiar el lugar de un sonido en una palabra
- Cualquier cambio
de un sonido origina una nueva palabra
- Al cambiar la
palabra, cambia el objeto designado por él
Esta actividad puede también hacerse con rondas,
juegos motores y verbales diversos, en los que los niños personifiquen
ellos mismos a los sonidos, cambiando un niño por otro para hacer
la nueva palabra.
Inicialmente se trabajará con palabras de tres
sonidos: ajo, sol, río, ají, ojo, ríe, mar, entre otros. Posteriormente
las de cuatro: rosa, casa, gato, niño, nena, etc. Y finalmente algunas
de cinco (coche, cielo, madre) hacia el término del curso escolar.

§ Diferenciación
de los sonidos en vocales y consonantes.

Lograr la distinción
entre las vocales y las consonantes en los sonidos de las palabras.

El educador, tomando
como modelo una lámina en la que aparece una palabra de tres sonidos
como mar o sol, les solicita a los niños que al hacer el análisis
de los sonidos de la palabra (que ya ellos saben hacer), le digan
cual de esos sonidos se puede decir muy alto. Es probable que alguno
diga que es el sonido / a /, de lo contrario el educador guía la actividad
diciendo los sonidos en orden para determinar cual es el que puede
decirse más alto, sin que molesten la lengua, ni los labios, ni los
dientes. Esto ha de acompañarse ubicando las fichas neutras sobre
cada sonido.
Luego se ejercita con otras palabras de tres
sonidos: primero, aquellas que tienen una sola vocal (sol, cal, sal)
y luego algunas que tengan dos, como ajo, uña, río, siempre pronunciando
más alto las vocales.
Los niños han de llegar por sí mismos a la
conclusión de que los sonidos que se pueden decir alto son la / a
/, la / e /, la / i /, la / o / y la / u /. El educador refuerza que
estos sonidos que se pueden emitir muy alto, fácilmente, sin que nada
moleste, se llaman vocales. Luego propone que a estos sonidos que
se les acaba de nombrar como vocales a partir de ese momento se sustituyen
con una ficha de color rojo, y les entrega fichas rojas para que ellos
las reemplacen en el esquema de la palabra que tienen en el franelógrafo.
Finalmente la actividad termina con un juego
en el que los niños cambian las fichas neutras de los sonidos vocálicos
por fichas rojas.
Una vez consolidado el conocimiento del sonido
de la vocal y su sustitución por una ficha roja, se selecciona una
palabra de tres sonidos, como mar, y se hace su análisis sonoro. Cuando
pronuncien el sonido / m / y el / r / el educador les preguntará que
les ayuda a pronunciar estos sonidos, a lo que ellos pueden responder
los labios, la lengua, etc. El educador ha
de insistir que estos sonidos que necesitan la ayuda de la lengua,
de los labios, de las mejillas, de los dientes, y que son más difíciles
de pronunciar se llaman consonantes.
Esto se practica con varias palabras, y cuando
ya ellos dominan el término consonante, se les propone sustituir esos
sonidos por una ficha azul. Y les insta a hacer estos cambios en los
esquemas de las palabras que se les presentan. En este momento también
usará las fichas rojas para las vocales, y a partir de este momento
se desactivan las fichas neutras y solamente se usarán las rojas y
azules para hacer el análisis sonoro de las palabras.
Si el niño tiene dudas al sustituir el educador
les significará ¿Y este sonido como se pronuncia, fácil o difícil?.
Fácil. Entonces, ¿qué cosa es? una vocal.¿Y
por cuál ficha se sustituye?. Una roja. Y
este otro, cómo se pronuncia?. Difícil. ¿Qué
es?. Una consonante. ¿Y qué ficha ponemos
entonces?. Una azul.
Luego que dominan las vocales y consonantes
en palabras de tres sonidos, se han de introducir las de cuatro, y
hacia el final del curso aquellas que tienen cinco sonidos.
A partir de palabras de cuatro sonidos, se
puede proponer el juego de formar nuevas palabras. Así, a partir de
un modelo como rosa, el educador puede plantear ¿Qué
palabra nueva aparece si cambiamos en la palabra rosa el sonido /
o / por el /i /?, para que ellos contesten risa.
¿Y si en risa cambiamos el sonido / s / por el / t /?.
Rita. ¿Y si en rita quitamos el sonido / r / por el /
t /?. pita. Y así sucesivamente, a la vez que se
pueden sustituir vocales y consonantes por las fichas rojas y azules.
También aquí se hace necesario hacer la operación
inversa, es decir, en un esquema ya elaborado suprimir las fichas
en lugar de ponerlas: Aquí esta la palabra ajo. ¿Quién
quita la primera vocal? ¿Y la segunda? ¿Quién la consonante?. De igual
manera palabras con dos consonantes y una vocal, como sol
y mar.
Finalmente, en la medida en que avanza el curso,
se pueden hacer actividades más complejas, en las que se seleccionan
dos palabras semejantes, como sol y mar, y una vez realizado el análisis
de estas palabras y elaborados sus modelos ( ficha azul-ficha roja-ficha
azul) se les pregunta a los niños en que se parecen estas palabras,
para que ellos respondan que son iguales porque tienen tres sonidos,
y porque las dos tienen el modelo consonante-vocal-consonante.
Luego se buscan dos diferentes pero con igual
número de sonidos, como sol y río, se hacen sus modelos, y se inquiere
en que se parecen y en que se diferencian, para que ellos por sí mismos
lleguen a la conclusión de que son iguales porque tienen tres sonidos,
pero que son distintas porque sol tiene dos consonantes
y una vocal y río dos vocales y una consonante.
Esto puede llevarse a juegos y rimas verbales
de diversa índole, en que se refuerce este conocimiento, así como
juegos motores en los que los niños personifican a las vocales y consonantes.
Este tipo de actividad requiere que se haga
despacio y pronunciando siempre bien claro la palabra que se obtiene
y va a ser modificada, en un principio el educador propone las palabras
para ser analizadas, pero luego puede dejar que los propios niños
las seleccionen.

§ Lectura
de obras literarias

Hacer comprender a los niños que las palabras
pueden plasmarse en libros.

La narración de cuentos, fábulas, poesías y
relatos, se ha hecho hasta el momento de forma verbal, y en que el
educador, apoyándose en gestos y acciones diversas ha desarrollado
en sus alumnos el interés por estas obras literarias.
A partir de este trimestre escolar esto se
hará igualmente mediante sesiones de lectura de libros, y en los que
el educador, que es quien lee, les propone escuchar la obra.
Antes de comenzar él permitirá que los niños
hojeen el libro y les haga preguntas al respecto, sobre las ilustraciones,
el título del libro, los principales personajes que ellos ven dibujados
en las viñetas. Él mencionará el nombre del autor del libro, mencionando
la palabra autor, que podrá haberse trabajado mediante
la metodología de introducción de nuevas palabras, o simplemente diciendo
que es la persona que escribe el libro, que a quien escribe
el libro se le llama autor. Esto lo puede acompañar relatando
hechos conocidos de la vida del autor y que puedan ser significativos
para los niños.
También antes de leer el cuento, hará referencias
al título, a que este se escribe en la tapa del libro,
que este tiene páginas, etc., palabras que se dicen para que ellos
solamente las escuchen.
Las sesiones de lectura han de realizarse en
un ambiente apropiado, tranquilo, para que los niños escuchen bien
los sonidos, y se interesen por la obra.
En el rincón de la biblioteca han de situarse
libros que los niños puedan curiosear, ver sus ilustraciones, hojear
sus páginas, etc., procurando el educador que los manipulen adecuadamente
para evitar que los dañen. A su vez, se pueden crear juegos de roles
de una visita a la biblioteca, o introducir libros en
los juegos de la escuela, de la barbería,
entre otras posibilidades.
La intención principal de este tipo de actividad
es formar en los niños una actitud positiva hacia los libros y la
lectura, y hacerles comprender que lo que aprenden de las palabras
puede utilizarse de diversas formas.
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