Importancia de los aspectos maduracionales en el proceso de adquisición de la lectoescritura

¿Cómo esperamos que se adquiera la lectoescritura en el preescolar?

El nuevo programa de Educación Preescolar 2004 ha considerado cómo uno de  los propósitos fundamentales relacionados con el proceso de  lectoescritura en este nivel, el lograr que el niño comprenda las principales funciones del lenguaje escrito y reconozca algunas propiedades del sistema de escritura (p.27).

Para avanzar en este sentido debemos  ser  concientes de que el  quehacer docente de la educadora,  tal y como lo refiere Farfán M. (2003), esta cargado de una gran ambigüedad producto por una parte, de los elementos de formación con los que cuentan estas profesionistas  ya que  por un lado se les hace saber que la “maduración es una condición previa para la enseñanza de la lectoescritura y que es importante respetar los ritmos de aprendizaje de cada niño, y por otro se les pide asumir la enseñanza de dicho proceso en el nivel “preprimaria”, aun cuando no cuenten con una formación previa acerca de la metodología adecuada y tengan como único apoyo un libro de texto que no tiene nada que ver con los procesos de desarrollo de los niños de cuatro y cinco años. Esto da como resultado que con frecuencia las educadoras se encuentren con demandas contradictorias en el ejercicio de su práctica profesional  y perjudica el proceso mismo de adquisición de la lectoescritura en los niños.

Algunas condicionantes

La Secretaría de Educación Pública no sustenta una alfabetización formal en el nivel preescolar, pero tampoco la excluye, señalando que la reforma programática para este nivel  si considera la alfabetización  pero no con métodos tradicionales de “copiar y hacer planas”, sino con la intención de expresar su propio lenguaje. (Herrera 2003). Dicha postura se  ve reflejada en las especificaciones de  las competencias que se pretenden desarrollar, mencionando en el programa actual de preescolar que los distintos campos de desarrollo humano se estimularán en el proceso didáctico a partir de las experiencias formativas que se promuevan para estimular las capacidades del niño.

De esta manera se espera que las experiencias pedagógicas elaboradas para trabajar el campo formativo del lenguaje y la comunicación, logren favorecer el inicio de la actividad escolar a través de un trabajo pedagógico flexible y dinámico con actividades variadas en las que el juego y la comunicación propicien el desarrollo cognitivo, emocional y social.

Punto de partida

Consideramos que la adquisición de competencias relacionada con la lectoescrtura no debe ser un proceso que consista  simplemente en  un agregado de contenidos para la formación inicial,  en donde se tergiverse la idea del leer y escribir considerándola como el trazar letras para leer de manera convencional como un adulto, sin comprender su propio proceso infantil, como lo refiere ya desde hace veinticinco años Emilia Ferrreiro (1979). Pensamos  que debe partirse, tal como lo señala el PEP de una percepción amplia que tome en cuenta que  “ los procesos de desarrollo y aprendizaje infantil tienen un carácter integral y dinámico que tiene como base la interacción de  factores internos (biológicas, psicológico) y externos ( sociales y culturales). ”  (SEP 2004 p47).

Por otra parte, debemos reconocer que la reconceptualización de los currículos para la enseñanza de la lectoescritura implica  un impacto en los modelos pedagógicos que se utilicen, la preparación de los maestros, materiales didácticos, etc.  y  tiene repercusión en la manera como se introduzca

Otro aspecto importante a tomar en cuenta es la conceptualización que los adultos tengan sobre la funcionalidad del lenguaje ya que esto determinará las competencias que ellos se propongan estimular.

Otro punto de partida que nos parece fundamental  se refiere a  la   claridad teórica y metodológica  que debe  sustentar una  propuesta pedagógica para el logro de las competencias básicas de la comunicación en los pequeños creando condiciones para el dominio del hablar, escuchar, leer y  escribir sin perder de vista que estos procesos son interdependientes.  La enseñanza y aprendizaje del lenguaje integral refieren  que se debe estimular a los niños a leer y escribir a través  de un currículo que se centre en el educando, basándose en sus intereses inmediatos, en sus recursos y necesidades contextualizando dichos aprendizajes en el ámbito de las relaciones significativas que generan su interés cotidiano.

Desde esta postura enfatizamos  la importancia de los siguientes aspectos:

a)  Iniciar el proceso del sistema de lectoescritura en el momento en que su aprendizaje adquiera un sentido funcional favoreciendo la estimulación de sus contextos alfabetizadores.

b) Desarrollar un ambiente rico en experiencias de estimulación y maduración de los procesos psíquicos superiores que le permitan a los niños experimentar con las formas gráficas que enriquecen en su contexto.

A este segundo aspecto es al  que nos referimos a continuación

El desarrollo y la maduración en el aprendizaje de la lectoescritura

Inicialmente es indispensable  tomar en cuenta que la adquisición de estos procesos nos remiten a la madurez neuropsicológica requerida como el estado óptimo para su aprendizaje. Este aspecto ha sido ampliamente estudiado desde la neuropsicología del aprendizaje  por autores tales como J. E. Azcoaga  y otros (1979ª,1979b,1979c ); B. Lefevre, (1989 )entre otros.

A través de los estudios mencionados sabemos que la formación consecutiva del desarrollo de los procesos psíquicos superiores del ser humano  corresponde a cambios en su organización cerebral durante su ontogénesis. De tal manera que, desde una perspectiva maduracional, la lectura  nos remite al proceso mediante el cual se realiza la traducción de letras a sonidos para lograr la interpretación de un texto permitiéndonos  su comprensión, y que la escritura se da cuando transformamos las representación de los sonidos en letras, dando lugar a un proceso que requiere de la construcción de un significado a partir de la utilización de signos.

Para el Dr. J.E. Azcoaga (1979 b) el lenguaje como función psíquica superior se adquiere mediante un proceso de aprendizaje que cursa gracias a la respuesta del cerebro ante los estímulos del medio. Tal desarrollo sigue los principios jerárquicos de un cerebro que funciona a partir de leyes jerárquicas del desarrollo como lo refiere la teoría de Luria (1978). 

Son varios los autores que desde el campo de la neuropsicología del aprendizaje y de la psicología educacional nos plantean la existencia de factores externos psicopedagógicos que subyacen en los procesos de alteraciones de la  lectura, la escritura y el cálculo. La lectura y la escritura conforman una conexión de los estímulos que llegan al individuo desde su ambiente.

El lenguaje es una de las funciones más complejas de los procesos mentales superiores, la cual organiza la actividad mental y regula el comportamiento. La evolución del lenguaje en el niño requiere tomar en cuenta simultáneamente el nivel neurofisiológico (elocución y comprensión), lingüístico, psicológico y social; sin descuidar ninguno de estos aspectos y sin confundir sus límites. El descuidar el proceso maduracional que soporta la adecuada integración de la lectoescritura repercute en etapas posteriores en retrasos en el proceso complejo como producto de un inadecuado proceso pedagógico.

La madurez para el aprendizaje de la lectoescritura requiere de un óptimo nivel maduracional en los siguientes aspectos:

§ Factores fisiológicos y neuropsicológicos como es el caso de la formación de las gnosias viso espaciales que permitan la integración gradual y progresiva de estereotipos visuales y propioceptivos de los globos oculares. La inhibición o inadecuada integración de estos aspectos  puede trabar la adquisición de la lectura y escritura, lo que se vería reflejado en la falta de madurez para las relaciones espaciales y la direccionalidad.

§ El adecuado desarrollo de los analizadores visual, (que permite las nociones espaciales);  auditivo (que favorece las nociones temporales) y el propioceptivo que repercute en el desarrollo psicomotriz..

§ La integración del esquema corporal vinculado al desarrollo psicomotriz  que permite la orientación del niño en el espacio, y la lateralización.

§ La motivación al aprendizaje de la lectoescritura considerando a la misma como un factor emocional de base para que se de el aprendizaje fisiológico.

§ La interacción del niño con un contexto que le genere en un ambiente alfabetizador, intereses y necesidades que orienten su aprendizaje.

Por otra parte debemos considerar que cualquier niño que accede al lenguaje escrito de su comunidad pasa por una serie de fases, que hemos de respetar en la medida que reproducen los estadios para interiorizar sus aprendizajes, Sabemos que el niño inicialmente es capaz, de hacer una lectura de imágenes (fotos, pictogramas, etc) y que en la medida que estos vayan acompañados de la palabra escrita, podrán identificarlas aunque todavía no tiene capacidad para descomponerla y analizarla, sino que lo que efectúa es una asociación entre la palabra escrita y el dibujo o imagen y que sólo será capaz de identificar globalmente dicha palabra por ciertos rasgos distintivos de ésta ( es más larga, tiene unos garabatos más altos, etc).

Como podemos darnos cuenta, desde la perspectiva maduracional se ha fundamentado ampliamente la importancia de estos aspectos en la  adquisición del proceso de lectoescritura. De la misma manera se han estudiado las consecuencias que a corto y mediano plazo tienen pasar por alto algunos de estos factores, En este sentido podemos citar los estudios de Azcozga  (1979bh) quien encontró  diversas alteraciones del aprendizaje de la lectoecritura , tales como el retardo gnoxico-práxico, y el calculo están relacionadas con el inadecuado proceso pedagógico que no toma en cuenta los principios maduracional que hemos descrito.  Nuestra propia práctica nos muestra que los niños que han adquirido la lectoescritura sin tener definida la literalidad presentan problemas en algún momento durante la escuela primara de inversión de letras, sustituciones, omisiones que dificultan su proceso de lector y consecuentemente su comprensión de textos.  En otros casos en los que  los niños no han adquirido  la madurez de los procesos viso espaciales presentan problemas  en la resolución de  las operaciones matemáticas y en la escritura  no tiene una adecuada continuidad  la estructura gráfica de sus escritos.

Nos parece importante que dentro de las nuevas propuestas para la enseñanza de los fundamentos de la lectoescritura  del el nivel preescolar se tomen en cuenta los recientes aportes referidos a este campo, dentro de las cuales en este trabajo hemos destacado los aspectos maduracionales que si bien han sido expresados desde hace varias décadas no siempre han sido tomados en cuenta.  Sin embargo una perspectiva multidisciplinar, que incluya dentro de las aportaciones de las  diferentes disciplinas, los aspectos maduracionales y cognitivos nos parece  la  mejor opción para iniciar a los niños en estos aprendizajes

Por todo lo antes expuesto nos parece imprescindible  tomar en cuenta en la práctica pedagógica en el nivel preescolar todos los  aspectos que  forman parte de  las competencias básicas que se deben desarrollar  para lograr el nivel de madurez óptimo que  permita a los niños acceder al nivel funcional de la lectoescritura y al reconocimiento de sus características principales de dicho proceso.

El sentar las bases maduracionales permitirá por una parte, evitar las alteraciones  en el desarrollo del complejo proceso de lectoescritura,  y por otra, el crear condiciones para que la adquisición del mismo se de sobre bases sólidas del desarrollo cognitivo que permitan una rápida adquisición del proceso en el momento oportuno.

Finalmente consideramos que sería de gran ayuda que en el PEP se estableciera de manera explícita la intervención sobre estos procesos maduracionales para evitar la ambigüedad a la que hemos hecho referencias en el principio de este trabajo.  Por otra parte  explicitar  el papel  de la enseñanza preescolar  en  relación con el aprendizaje de la lectoescritura para evitar que este se convierta en un requisito previo para el ingreso de los niños a la escuela primaria .

Bibliografía:

Azcoaga,J.E., (1979).Aprendizaje fisiológico y aprendizaje pedagógico. Buenos Aires:Eteneo.

Azcoaga,J.E., Derman,B., e Iglesias, P.A.,(1979b). Alteraciones del aprendizaje escolar. Diagnóstico, fisiopatología y tratamiento. Buenos Aires:Paidós.

Azcoaga,J.E., Bello,J.A., Citrinivitz,J., Derman,B. Y Frutos, W. M., (1979c).Alteraciones del lenguaje en el niño. Buenos Aires:Paidós.

Farfán, M. (2003) “ Enseñar a leer y escribir en preescolar”. Educación núm 101,pp 32-35. México.

Ferreiro, E.., (1979) Sistemas de lectoescritura en el desarrollo del niño. México, Siglo XXI.

Herrera,C., En el ciclo 2004- 2005 se iniciará la alfabetización en jardines de niños. También se enseñarán operaciones matemáticas básicas, La Jornada, 18 de agosto , 2003.

Lefévre, B., (1989) Neuropsicología Infantil. Brasil: Sarvier.

Lúria, A. R., (1978) Las funciones corticales superiores del hombre. Ed. La Habana: Ed. Pueblo y Educación.

SEP.(2004) Programa de educación preescolar 2004.México.

Doris Jiménez Flores
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