MANIFIESTO EN FAVOR DE LOS DERECHOS DEL NIÑO


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En 1900 se publicó en Suecia un libro de Ellen Key cuyo título era significativo, El siglo del niño. Ese libro se convirtió en un manifiesto para que el Siglo XX fuera "el siglo del niño".

A lo largo de este siglo se han emprendido acciones en este sentido, no solo por las organizaciones no gubernamentales, sino también por organizaciones internacionales como la Sociedad de Naciones y, tras la segunda guerra mundial, por las Naciones Unidas. La Declaración de los Derechos de Niño, aprobada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959, completa la Declaración sobre los Derechos del Niño adoptada en Ginebra en 1924, cuyo texto fue formulado en 1923 por la Unión Internacional de Socorro a los Niños.

Ahora que el siglo ya termina y tras haberse declarado 1979 "Año Internacional del Niño" cabe preguntarse si se han confirmados los postulados y se han realizado las esperanzas expresadas a principios de siglo por Ellen Key y por la propia Declaración de la O.N.U.

Los asistentes al Encuentro Mundial de Educadores Infantiles, celebrado en el Centro de Convenciones de Cartagena de Indias-Colombia los días 19, 20 y 21 de noviembre de 1.999, todos ellos implicados y comprometidos por una educación de calidad para todos, preocupadas por el bienestar, desarrollo, la felicidad de los niños y sobre todo su adecuada EDUCACIÓN, instamos a TODA LA COMUNIDAD EDUCATIVA a conmemorar el 40 Aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño por la Asamblea General de las Naciones Unidas, a volver a leerlos, a reflexionar sobre los mismos.

Si consideramos, como dice La Declaración de los Derechos de Niño

que la humanidad debe al niño lo mejor que puede darle

tristemente descubrimos que aun falta mucho terreno por conquistar, muchos derechos por conseguir. Es preciso que se arbitren las medidas para que se cumplan y que se cumplan ya.

Hacemos un llamamiento para su cumplimiento e instamos a quien corresponda a que creen las condiciones socio-económicas y políticas que coadyuven a que TODOS los niños disfruten del derecho, tristemente conculcado, a la educación. Aspiramos, deseamos y exigimos, que todos los niños tengan una real igualdad de oportunidades que pueda contribuir a ayudar a superar los obstáculos iniciales de la pobreza o de un entorno social o cultural desfavorecido.

Hacemos un llamamiento para el total cumplimiento del derecho del niño a la educación y nos comprometemos a realizar cuantos esfuerzos sean precisos para que nuestra parcela de trabajo, la educación infantil, se desarrolle en todo el mundo con el máximo de rigor. La educación infantil ha de convertirse y valorarse ya, como elemento fundamental para la correcta socialización y desarrollo integral de los niños y niñas, y en consecuencia uno de los principales vectores para conseguir un Mundo mejor.

En Cartagena de Indias-Colombia el 20 de noviembre de 1.999



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