FUNDAMENTOS

Cuando nos cuestionamos convocar el Congreso surgió una pregunta que ocasionó una cierta polémica: realmente ¿qué es la PAZ?

La palabra PAZ es una palabra que sin duda todos utilizamos, debe de ser la más escrita y oída en los medios de comunicación. Para conocer su significado exacto acudimos al diccionario y buscamos su significado. La sorpresa fue, al menos curiosa, ya que hay multitud de acepciones a esta palabra.

Del concepto de PAZ para los niños

Si tenemos que elaborar un plan de educación de la paz para niños, nos parecía muy interesante saber que entendían los propios niños por paz.

Para ello se preguntó a los niños (de tres a seis años) que quería decir para ellos la palabra PAZ. Los educadores nos trasmitieron lo más literalmente posible las respuestas que dieron los niños.

EL 82% DE LOS NIÑOS RESPONDIÓ DE MANERA UNANIME, QUE PAZ QUERIA DECIR NO PEGARSE

A partir de ahí surgieron multitud de “definiciones de PAZ” con las cuales podría escribirse un curso de cosas curiosa. Así, entre las múltiples definiciones, nos encontramos:

  • CUANDO NO SALE SANGRE (México)
  • MI MAMA (El Salvador)
  • HABLAR SIN GRITAR (Argentina)
  • ESCRIBIR UNA CARTA A LOS POLICIAS PARA QUE METAN PRESO A LOS QUE ROBAN (Argentina)
  • NO DECIR COSAS FEAS (Perú)
  • QUE NADIE MUERA (Colombia)
  • QUE NO FUMEN LOS PADRES PORQUE SINO SE LES PONEN LOS PULMONES NEGROS (España)

Del concepto de PAZ para los adultos

Para ello se elaboró un cuestionario que se envió por correo electrónico a centros repartidos por más de 20 países, tanto de habla inglesa como española, donde se les preguntó: ¿que es para ti la paz?¿Cómo trabajarías la paz con los niños mas pequeños?

Se han recibido respuestas de los 20 países, y curiosamente en las respuestas aparecen la multitud de matices ya detectados previamente, sin que encontráramos correlación en un determinado tipo de respuesta y la situación de país de origen de la persona que nos contestó. Si que se encontró un ligero sesgo en las repuestas de los educadores de escuelas religiosas, donde encontramos algunas respuestas que vinculan la paz con la religión.

Ante la pregunta, totalmente abierta, de ¿qué es para ti la paz? Solamente el 9% de los encuestados nos respondió que era la AUSENCIA DE CONFLICTOS. La gran mayoría interrelaciona el concepto PAZ con un estado interior, que posteriormente se transmite al resto de la sociedad. Así, los ítems que obtuvieron más del 5% de las respuestas, fueron:

38% armonía y bienestar interior de la persona
36% respeto al prójimo
16% convivencia armoniosa
11% amor al resto de personas
9% ausencia de conflictos
8% comprensión hacia los demás
8% establecimiento de una sociedad justa
5% diálogo entre las personas
5% solidaridad entre los pueblos y personas

Prácticamente en todas ellas se asocia la palabra PAZ con lo que siempre hemos conocido como VALORES, esto es, RESPETO, TOLERANCIA, COMPRENSIÓN, AYUDA, etc.

De la educación en valores

La educación para la Paz ha de ser en consecuencia una educación de valores.

Partiendo de la premisa que el niño cuando nace desconoce los roles, las normas, las pautas y los valores morales y sociales de su comunidad, los agentes educativos nos convertimos en facilitadores de experiencias y relaciones que facilitan su progresiva madurez social.

Los niños, a través de sus experiencias seleccionan, eligen y hacen suyo un sistema de valores que les ayudará a desarrollar una conciencia moral y a adquirir el compromiso individual de organizar su conducta llevándolos a la práctica.

La educación, ha de ofrecer una guía de conducta al niño desde su primera infancia promoviendo la madurez interna necesaria para adquirir una conciencia autónoma.

El pequeño, en las primeras etapas del desarrollo, se abre al conocimiento de sí mismo, del mundo que le rodea y de las personas de su entorno: se educa influenciado por el ambiente en que se desenvuelve. Este ambiente debe ofrecer unos modelos de roles y valores positivos aceptados por la comunidad, ayudándole a alejarse de los valores negativos, las fuerzas destructivas o los contravalores.

Para aprender a vivir juntos, será imprescindible educar desde la primera infancia las normas por las que se rige, o debería regirse, esta convivencia.