CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS CORTOS PARA LA EDUCACIÓN EN VALORES "CIUDAD DE MORELIA" 2009/10

FINALISTAS
Título
Autora
País
Un regalo diferente
Adriana Victoria Arce
España
Valores asociados: Autocontrol, valentía, paciencia, sensibilidad, independencia, laboriosidad, creatividad, confianza en sí mismo, amor filial, gratitud.

"Ya tengo preparado tu regalo", había dicho la Yaya* Juanita cuando habían ido a comer con ella, como todos los domingos.
Ç Era miércoles y Ramiro ya no podía aguantar más la curiosidad: mañana sería su cumpleaños, y aunque él no se imaginaba otra manera de preparar un regalo que ir a comprarlo, envolverlo, ponerle un moño y una tarjeta, como hacía con su mamá cada vez que tenían uno, creía que su abuela se refería a otra cosa.

Cerró los ojos pero no podía dormirse. Las sombras de los árboles siempre le hacían ver formas extrañas. Hubiera querido que le contaran otro cuento, porque cuando escuchaba un cuento todas las historias pasaban por su cabeza como una película y se sentía acompañado, además podía imaginar los colores, los olores, las formas y los sonidos. Y los cuentos más lindos, siempre se los contaba su abuela.

"Ramiro, apaga la luz" dijo la mamá desde su dormitorio. Levantó la cabeza apenitas por sobre las sábanas, sacando una manito para apagar la luz, y viendo que todo estaba a oscuras, cerró los ojos fuerte, fuerte, fuerte y debajo de las mantas susurró “no tengo que tener miedo: mañana es mi cumpleaños”.

Al día siguiente todos eran felicitaciones y mimos, en casa y en la escuela,…¡Pero se le hizo interminable! A la hora de la reunión familiar, se sentó junto a la ventana espiando, de a ratos, si llegaba la Yaya…. Y sí!... ahí venía, con un enorme paquete! Fue hacia ella, que lo abrazó y le dijo. “aquí tienes mi niño: para que no dejes de imaginar”.

Ramiro se sintió más curioso todavía. Y ante la mirada atenta de todos, abrió el paquete.

Su decepción fue tan grande que no podía disimularla, y de la manera más educada que le habían enseñado trató de disimular y dijo: “gracias por el edredón ,abuela” . Sí. El enorme paquete era una manta que la abuela había tejido, cosido y bordado y en una pequeña bolsita de tela con su nombre, había un montón de “nosabíaqué” de diferentes formas y colores que su tristeza le impedía curiosear.

Entonces, la abuela lo abrazó y le dijo:
-Mi pequeño: es mucho más que un cobertor: ¡es tu propio Cuentacuentos! Y sacó de la bolsa los nosabiaqué y sí supo de qué se trataba: ¡Eran figuritas! de barcos, aviones, trenes, un camino, árboles, flores, coches, nubes, soles... ¡Cómo en un libro de cuentos! Pero de diferentes telas, algunas brillaban, otras eran ásperas, los había pequeñitos y también grandes. Hasta había tejido ¡hormigas, gusanitos, mariquitas, mariposas y abejas!

Sus ojos se llenaron de luz y preguntó: ¿un Cuentacuentos, Yaya*? ¿me enseñas?

Entonces, extendieron el edredón sobre la cama y comenzaron: “Primero yo” dijo Ramiro “porque es mi edredón”…. “Y tu cumpleaños, mi amor” agregó la abuela…. Y comenzaron:

_ Había una vez...- y Ramiro, tomando unas flores, continuó: _ Un camino con árboles y flores... -y así siguieron construyendo cuentos la mamá, el papá, el tío y la tía, el padrino y la madrina, los primos y la hermana... ¡Un cuento hecho entre todos!

Esa noche, cuando llegó la hora de ir a dormir, la abuela Juanita acompañó a Ramiro a la cama y le contó un cuento y cuando el sueño comenzaba a llegar, le dijo muy despacito:
_Ahora siempre estaré contigo mi amor. Le puse perfume para que lo sientas siempre y puedas sentirme muy cerca de ti.

Esa noche, la primera luz en apagarse fue la de Ramiro que, envuelto por el edredón y por el perfume de su Yaya, sintió que había crecido: tenía un año más! Y su Cuentacuentos que abrigaba, le ayudaría a ser valiente. Entonces dijo a todos “hasta mañana, que descansen”! y bajito susurró: y colorín colorado, los cuentos recién han comenzado.

*Nota del autor: Yaya (iaia) es “abuela” en valenciano.

Adriana Victoria Arce, nacida en Argentina, en 1963, reside actualmente en la ciudad de Valencia, España. Madre de cuatro hijos, y luego de haberse desempeñado durante más de 25 años al trabajo administrativo en el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, tras haber contraído nuevamente matrionio, se traslada a Valencia, donde actualmente se dedica a las tareas de ama de casa y a la crianza de sus hijos menores, de 9 y 5 años.
Escritora de diferentes estilos, participa activamente en algunos sitios de Internet, asistiendo además a un taller de narrativa de reciente formación.
Escribe desde siempre. Y considera que la lectura es un mundo que abre todas las puertas a quienes, desde niños, crean sus propios mundos a través de ella, tanto como que el rescate de los valores que han inmerso en una profunda crisis al mundo, puede revertirse a partir de la educación en valores que descansa prioritariamente en la familia, en un trabajo coordinado con la educación. Rescatar la presencia de todos los roles parentales en la crianza, fomentando esos valores desde el hogar hacia el mundo, permitirá que la inserción de nuestros hijos sea asertiva, activa y puedan ser protagonistas del cambio que se necesita para alcanzar la paz, desde la responsabilidad de nuestros propios roles.




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