CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS CORTOS PARA LA EDUCACIÓN EN VALORES "CIUDAD DE MORELIA" 2009/10

FINALISTA
Título
Autora
País
Marieta, una bruja especial
Antonia Cascales Martínez
España
Valores asociados: con este cuento pretendemos educar en valores tan importantes como son la tolerancia, respeto a la diversidad, generosidad, sensibilidad, creatividad, valentía, perseverancia

En la época en que los árboles caminaban, las piedras hablaban y las flores cantaban vivía en un país muy lejano una pequeña brujita llamada Marieta, era realmente buena haciendo pócimas. Utilizaba los ingredientes más singulares para hacer sus brebajes. Todas las demás brujas le tenían mucha envidia, porque era muy guapa, inteligente, amable y sobre todo mágica.

Marieta jamás salía de casa, y cuando llegaban las otras brujas a visitarla siempre las recibía sentada en una silla. Jamás aceptaba dar paseos con las demás brujas. No lo hacía porque no podía andar, sus piernas no se podían mover y precisaba de una silla de ruedas para poder moverse de un sitio a otro.

Un buen día, Marieta, decidió hacer una pócima especial para volver a caminar y poder ir a volar con sus amigas. Leyó los mejores libros de pócimas, hablo con los mejores brujos y brujas, hasta que encontró la pócima perfecta.

Pasó muchos días buscando todos los ingredientes que necesitaba para poder hacer la pócima, para ello se ayudaba de sus amigos los animales. La tortuga le trajo laz mejores raíces, el ratón le busco las semillas que necesitaba y así todos.

Marieta estaba muy atareada, y en medio de ese ajetreo llegó una prima suya a visitarla. Y se encontró a la bruja sentada en la silla de ruedas.

Marieta le dijo que no se lo contará a nadie, que le guardase el secreto, que ella iba a hacer una pócima y enseguida podría caminar.

Marieta hizo la pócima, se la bebió y no puedo caminar. Entonces se puso muy triste y lloro desconsolada. Al oírla llorar todos los animales que le habían prestado su ayuda, acudieron a buscarla. Le contaron lo mucho que la querían y que no necesitaba poder caminar para tener amigos y amigas, que lo importante estaba en su corazón.

Los animalitos se fueron en busca de las amigas de Marieta, le contaron el problema y decidieron entretodos hacer una silla voladora para que pudiese volar con ella.

Al ver la silla Marieta les dio la gracias, y por la chimenea salieron volando, mientras este cuento se esta acabando.






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